Hipófisis Z (isla)

Hipófisis Z (isla)
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sábado, 17 de diciembre de 2011

La luz roja

se ha encendido, eso quiere decir que alguien está al otro lado del hilo de transmisiones, alguien ha contactado con mi ordenador, pero permanece callado. He encendido mi web-Cam para que me vea, pero no me contesta. He encontrado un micrófono pero no me sirve de nada, no sé hablar, sólo sé escribir.
Creí que alguien quería contactar conmigo, una posible amistad, un posible salvador, pero no. Lo sé, son ellos, los que me han abandonado en esta maldita isla. Os lo voy a contar para que toda la red se entere.
El otro día, después de ver parpadear la lucecita roja, oí ruidos de motores que sobrevolaban la isla. Creí que una cosa tenía que ver con la otra. Y así era, pero no en el sentido que yo suponía.
Corrí al exterior, pero cuando iba a situarme a la vista de quien quiera que pilotase el potente helicóptero, unas balas me dieron en el hombro. Alguien desde el aparato disparaba y lo hacía con mucha puntería sobre mí, me dio en esa parte del cuerpo que era la única que ya había asomado, ¿pero no sabe que estoy muerto?, soy un zombi y no me pueden matar como ellos se matarían a sí mismos, como hicieron con el resto de mis compañeros.
Volví a entrar a la carrera y atranqué la entrada, ahora sé que esta Sala es inexpugnable.
Conecté una radio que hay por aquí y pude escuchar la conversación de los que viajaban en el helicóptero.
- ¿Pero qué haces, imbécil?, es demasiado pronto para disparar.
- Ya había asomado lo suficiente.
- Te he dicho que este ser no es un ser normal, que si no le das en la cabeza no sirve de nada aunque le descargues todo el maldito cargador.
Gritaba o más bien le aullaba el uno al otro. Venían a matarme, querían acabar conmigo, pero si tanto lo deseaban ¿por qué no aterrizar y cogerme por sorpresa?.
Seguramente que nadie se quiere arriesgar a pisar este suelo, a impregnarse del hedor que debe subir de todo el recinto, aún con numerosos cuerpos en descomposición destilando el fatal elemento que nos vuelve zombis, muertos vivientes.
Luego escuché la conversación que se trajeron con la Base desde donde supongo que les habrían enviado.
- Este idiota lo ha estropeado todo. El bicho ha salido indemne y se ha refugiado en la Sala.
- Hasta allí no podemos seguirle, no me atrevo a ordenarles que bajen a tierra. Y ese lugar es un búnker indestructible.
- No me ha dado tiempo a verle bien, señor, pero me ha parecido un ser humano normal y corriente, algo sucio y desaliñado, quizá herido …
- Ni lo piense. Ese ser no es humano, está muerto aunque se mueva. Y no hablo en sentido metafórico. Y además es muy peligroso. Hay que acabar con él, puede que sea el último en la faz de la Tierra, pero él sólo podría convertir a todos en esas horribles cosas.
Hablaban de mí, se han dado cuenta, saben que existo, pero no saben que puedo pensar, que casi puedo sentir. He decidido que tengo que hacer algo para comunicarme con ellos y demostrárselo, quizá así quieran recogerme y llevarme a sus lugares habituales.
Que me estudien los científicos, que me hagan pruebas o lo que sea, pero ya no aguanto más esta soledad.
Hay veces que me quedo pensando en el infinito y no me doy cuenta de lo que ocurre y cuando parece que vuelvo a la actividad no sé ni el tiempo que ha pasado, es como si me quedara dormido, pero no es así …
Esto es horrible …